Celulitis: la forma de llegar a un buen diagnóstico
 

En el método diagnóstico es muy importante el examen clínicoestético del paciente, incluyendo un completo y amplio interrogatorio y un cuidadoso examen físico, para lograr establecer la presencia de que grado de celulitis se trata, la extensión, la etapa en la que se encuentra, las áreas afectadas, el tipo de celulitis y las enfermedades asociadas (adiposidades, obesidad, várices, etc...).
En el interrogatorio, se constata los factores hereditarios, tratamientos anteriores, si realiza alguna actividad física, la ingesta de complementos y/o algún medicamentos, si tiene alguna enfermedad asociada o concurrente, sus cambios menstruales, embarazos, la ingesta de anticonceptivos, los hábitos alimentarios, si existen alteraciones psicoemocionales ligadas o no con la enfermedad, etc.

Se realizan exámenes complementarios, que van de la simple rutina de laboratorio, pasando por estudios hormonales, hasta la realización de un ecodopler de miembros inferiores.
En el examen físico, se visualizan las alteraciones visuales estéticas en posición activa y de reposo, la palpación de los nódulos y las depresiones en los miembros afectados, la medición de los contornos corporales (brazos, pechos, cintura, caderas, muslos, rodillas, etc) y el uso de la Termografía (como elemento indispensable para el diagnóstico y posterior control evolutivo del tratamiento), para poder determinar los grados de la PEFE.
Con todos estos parámetros obtenemos el diagnóstico preciso y a partir de aquí, se elabora el plan de tratamiento específico, para cada paciente en particular.
Actualmente el armamento terapéutico, por suerte, es amplio. La combinación de técnicas específicas
(ver Celulitis - técnicas), es un verdadero arte en el manejo del tratamiento y en el éxito del resultado final del tratamiento.
El tratamiento médico específico engloba a una enorme gama de posibilidades terapéuticas, pero esencialmente pueden dividirse en tres grandes áreas, que no se excluyen entre sí, sino por el contrario se complementan, y con esta combinación se resuelve esta patología. Ellas son: tratamiento medicamentoso, técnicas específicas y tratamiento quirúrgico.

El tratamiento medicamentoso busca el efecto de ciertos fármacos específicos (generalmente naturales) en nuestro organismo. Las vías utilizadas son la oral (con ampollas o gotas bebibles y/o cápsulas y comprimidos) y la vía dermoepidérmica
(ver Mesoterapia). Esta medicación, busca interrumpir el proceso patológico intrínseco de la celulitis y restaurar metabólicamente, la actividad celular y vascular.


El tratamiento con técnicas específicas
, incluye la utilización de sistemas tales como la Masoterapia, Drenaje Linfático manual, Termoterapia, Crioterapia, Electrotonificación, Ultrasonidos, Carboxiterapia, Electrolipólisis entre otros métodos eficaces para combatir el proceso celulítico ( ver Celulitis – Técnicas ).
Por último, la cirugía, puede cumplir un rol importante a la hora de solucionar patologías asociadas como las adiposidades localizadas, flaccidez y las várices. Incluye técnicas tales como la Lipoescultura Convencional, Lipoescultura Ultrasónica,
la Lipoaspiración: extracción por succión de tejido celulítico y graso en zonas más extensas, y cuando el proceso es sumamente avanzado y deformante, la Dermolipectomía: extirpación de masa adiposa en bloque junto con la piel.  

             ANTES                                                                   DESPUES

            

El Antes y Después de un tratamiento.